jueves, 2 de mayo de 2013

Ecosocialismo (I): La crisis socioecológica (parte 2)


La Modernidad nos ha legado una visión lineal de la idea de progreso, que combina a la perfección con la idea de dominación sobre la naturaleza (y sobre la propia naturaleza humana).

El papel de la ciencia y la tecnología

Así pues, oímos constantemente que en un futuro encontraremos la forma de remediar los problemas ambientales, que la propia ciencia al servicio de la industria ha creado. Esa excesiva confianza en la tecnociencia, lo que Riechmann apoda con el nombre de «tecno-latría» puede acabar llevándonos a un callejón sin salida.

La ciencia nos aporta problemas cada vez más difíciles de resolver desde un punto de vista técnico, pero también desde un enfoque ético y moral. En lugar de desoír los problemas de nuestro estilo de vida buscamos el siguiente avance que nos evite el abismo en el último momento.

La ciencia y la técnica son necesarias para construir un nuevo modelo de sociedad, pero debemos comprender que no son infalibles y que por lo tanto no podemos apostarlo todo a una sola carta.

Esperar a que se descubra un aumento de la eficiencia energética, o que mañana se descubra un planeta habitable es tener a la humanidad en ascuas. Es como seguir fumando toda la vida con la esperanza de que se descubra la cura contra el cáncer. Quizás se descubre pero ¿Y si no?

Debemos ser responsables de nuestros actos y asumir que no podemos seguir manipulando las condiciones del planeta a nuestro antojo. La naturaleza no es infinitamente maleable, no debemos seguir «adaptando la Tierra a nuestra forma de vida» sino que debemos «adaptar nuestra forma de vida a los ritmos de la Tierra».

Así pues, estamos en una disyuntiva histórica: O recapacitamos y volvemos a la senda de la sostenibilidad, o seguimos hacia adelante y rezamos para que alguien nos salve.

En definitiva, seguir subordinado el avance científico al crecimiento ilimitado del sistema capitalista o poner la ciencia al servicio de la adaptación al sistema natural (biomímesis, eco-eficiencia…)

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